febrero 18, 2010

Cenicienta

Pequeña de ojos cansados. Cansados de tanto soñar con mil aventuras y cien rescates. Tiene los labios mustios, creo yo de tantos cuentos que entona en tardes negras; para aliviarse de los gritos de los monstruos, que gritan y pelean tras los muros de su palacio, dice ella.
La niña de ojos cansados aguarda a su príncipe (el más bello y el más valiente), con temor y prisa. Es la linda princesa de sus cuentos: es caprichosa y dulce, bella y orgullosa, elegante y amada. Y así es dentro de sus cuentos. Sus pies danzan todas las noches en salones inmensos al son de los más deliciosos valses y envidiosos ojos se posan en su lozanía danzante.
Si se rompe el encanto de su principado, la vida se precipita sobre ella con sus lecciones de realidad: sólo es una víctima más del despotismo familiar, que calla sus cuentos poniendo sangre es sus labios puros.
Quizá sea su padre, el Rey, quien haya marchitado su boca de niña y enceguecido sus ojos cansados con lágrimas. Pero ella sólo sabe de castillos hermosos y dragones malvados, de ensueños rosados y mundos magníficos.
La niña de ojos cansados y labios mustios sigue allí, bebiéndose la sangre de sus sueños con cada sentencia del Rey.
"Y dentro de su cuento ella era Cenicienta,
su príncipe era un hippie de los años sesenta..."

2 Taciturnas voces:

  1. Me gusta el final, lo del principipe hippie es original, me has hecho sonreir al leerlo.

    Un saludo!

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  2. La niña pronto encontrará a su príncipe. Esperemos que el rey no lo aniquile antes.
    Me encantan las mujeres que sueñan.

    Besos

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Delira conmigo o hazme creer que no estoy tan desquiciada.
Que sean buenas tus lunas.