La niña de ojos cansados aguarda a su príncipe (el más bello y el más valiente), con temor y prisa. Es la linda princesa de sus cuentos: es caprichosa y dulce, bella y orgullosa, elegante y amada. Y así es dentro de sus cuentos. Sus pies danzan todas las noches en salones inmensos al son de los más deliciosos valses y envidiosos ojos se posan en su lozanía danzante.
Si se rompe el encanto de su principado, la vida se precipita sobre ella con sus lecciones de realidad: sólo es una víctima más del despotismo familiar, que calla sus cuentos poniendo sangre es sus labios puros.
Quizá sea su padre, el Rey, quien haya marchitado su boca de niña y enceguecido sus ojos cansados con lágrimas. Pero ella sólo sabe de castillos hermosos y dragones malvados, de ensueños rosados y mundos magníficos.
La niña de ojos cansados y labios mustios sigue allí, bebiéndose la sangre de sus sueños con cada sentencia del Rey.
"Y dentro de su cuento ella era Cenicienta,
su príncipe era un hippie de los años sesenta..."























Me gusta el final, lo del principipe hippie es original, me has hecho sonreir al leerlo.
ResponderSuprimirUn saludo!
La niña pronto encontrará a su príncipe. Esperemos que el rey no lo aniquile antes.
ResponderSuprimirMe encantan las mujeres que sueñan.
Besos